Segunda parte

 

Desde el psicoanálisis: Otto Kernberg

 

Otto Kernberg, enfatiza en que hay que diferenciar lo que es la conducta antisocial de la estructura de personalidad antisocial y que es muy importante diferenciar la conducta antisocial de la criminalidad. La criminalidad es un concepto legal, la conducta antisocial es un concepto clínico psiquiátrico y critica al DSM III (La siglas DSM significan Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, de la Asociación Americana de Psiquiatría), porque la definición de la personalidad antisocial lo realiza en términos de conducta criminal.

Con respecto a la sinonimia, Kernberg dice que el término tradicional para el tema que estamos tratando, era de persona psicopática. Luego fue reacción antisocial y el término contemporáneo es personalidad antisocial.

Para este autor, la personalidad antisocial tiene una estructura de personalidad de tipo narcisística. Kernberg dice que los fundamentos de esta personalidad son: autorreferencia excesiva, grandiosidad, tendencia a superioridad exhibicionista, dependencia excesiva de admiración por parte de otros, superficialidad emocional, crisis de inseguridad que alternan con la grandiosidad usual. Luego, dentro de las relaciones de objeto (con los otros), sería intensa envidia consciente e inconscientemente, mecanismos contra la envidia, especialmente tendencia de explotación, incapacidad de depender de otros, falta de empatía con nosotros, falta de compromiso interno en otras relaciones. Luego habla de las formas leves de patología del SuperYo, dentro de las estructuras narcisísticas: la incapacidad de experimentar depresión, la tendencia a tener grandes cambios de ánimo, una tendencia a estar regido por vergüenza en vez de culpa, el hecho de hacer actos antisociales. En este sentido, el temor a que lo pillen determina ser honrado y no un sentimiento de una moral interna. El sistema adolece de valor ético adulto, o sea que, para Kernberg, los valores son infantiles.

 

La persona narcisística quiere ser admirada, porque es la más rica, la que tiene más objetos, porque es la más bonita, la mejor vestida, un contraste por querer ser estimada por los valores más adultos.

Y con respecto a la patología del Super Yo grave, que para Kermbeg constituye el síndrome del narcisismo maligno, las características son: conducta antisocial, agresión egosintónica dirigida contra otros en forma de sadismo o dirigida contra sí mismo en forma de tendencias automutiladoras o suicidas, sin depresión y una orientación paranoidea.

 

En la estructura antisocial propiamente dicha, tenemos conducta antisocial desde la infancia (mentir, robar, falsificar cheques, prostituirse, asalto, robo, asesinato, robo armado), hay una ausencia auténtica de capacidad de sentimiento de culpa y de remordimiento. Esto es importante, porque el psicópata puede presumir de remordimientos y una vez que lo han agarrado (no antes), puede aparentar culpas y pueden realmente sentirse arrepentidos o demostrar estar arrepentidas, simplemente para conseguir una atenuación de la pena.

 

La otra característica es total incapacidad de una relación afectuosa con otros. Hay relaciones de tipo parasitarias. El paciente, por ejemplo, dice el Dr. Kernberg, puede tener una excelente relación con su tía, resulta que la tía es la que le da dinero todo el tiempo, es la única persona con quien se cuida de mantener una buena relación.

 

Otra característica es la incapacidad de sufrir duelos auténticos, con tristeza y melancolía, y en lugar de ello surge rabia e impotencia por haber sido derrotados o descubiertos.

Estos pacientes son incapaces de enamorarse o de mantener una relación de amor como parte de sus relaciones sexuales. Las relaciones sexuales están desprovistas de todo tipo de ternura.

 

Otra característica que se nota es la ausencia de planear "a futuro" y muchas veces el individuo actúa, aunque sea muy inteligente, como si no tuviera ninguna conciencia de las consecuencias para él mismo de su comportamiento. Hay indiferencia por su futuro a largo plazo y también suscribe (como todo el resto de los clásicos) que hay una falta de capacidad de aprendizaje, no aprende de sus propios errores y hay una repetición eterna de los mismos patrones conductuales.

 

Otro rasgo importante es la incapacidad de identificarse con valores morales. A veces, el antisocial es un experto en leer las reacciones de los demás, en adivinar lo que van a necesitar o hacer, pero no pueden captar la dimensión ética.

 

Otto Kemberg postula que el narcisismo patológico es un componente de la psicopatía, ingresando elementos psicodinámicos en el diagnóstico de la psicopatía.

 

El narcisismo no patológico es consecuencia de una buena evolución del Yo, es la aceptación de la realidad, en tanto que la realidad puede ser emplazada para satisfacer las necesidades (libido) dirigidas hacia el exterior y hacia el objeto. Los sujetos que no han podido realizar bien esta formación, el ideal del Yo, por no haber interiorizado suficiente amor y estimación recibida de afuera, muestran unas defensas narcisistas muy fuertes. No se atreven a dirigir su libido hacia objetos exteriores y consiguientemente se encierran en sí mismos absteniéndose de recibir, precisamente, de lo que más les falta.

 

Otto Kernberg cuenta una anécdota que es muy importante y ejemplificadora, que le ocurrió a él mismo, dice "Yo tenía un psiquiatra en formación que robaba y yo no lo sabía y después de terminar su formación me pidió cartas de recomendación. Se las di en dos oportunidades, para dos ocasiones distintas y después me llegó una carta donde el director de la última institución, enfurecido, me decía que cómo una persona como yo mandaba cartas de recomendación de alguien que robaba en forma constante y desmesurada. Este psiquiatra vino a verme para pedirme una tercera carta de recomendación y entonces yo lo confronté con la información de éstos directores", y la reacción de él fue "ah, claro, si yo sabía que estos me iban a perseguir". "O sea que le preocupó que lo persiguieran, no tuvo ninguna preocupación por el cambio mío en la relación con él. Y cuando yo le pregunté qué pensaba él de mi reacción frente a toda esta situación, él me dijo "me imagino que usted está enojado conmigo, porque yo lo he engañado, si quiere no me dé la carta". Es decir que no tuvo capacidad de darse cuenta de mi reacción de tristeza por la pérdida de la relación interna con un hombre que era muy inteligente y como les dije, yo lo había supervisado durante un tiempo. Ahora ustedes me pueden preguntar ¿cómo usted no hizo el diagnóstico? Es sumamente difícil, como veremos en algunos momentos más, hacer el diagnóstico fuera de una situación clínica claramente definida, socialmente hacemos los errores más garrafales con este tipo de estructura de personalidad, por lo menos en el corto plazo".

 

Otto Kernberg hace un diagnóstico diferencial entre tres tipos de estructuras, 1) el síndrome del narcisismo, 2) la estructura social propiamente dicha,  3) la personalidad narcisística con conducta antisocial.

 

Entonces, el síndrome del narcisismo maligno tiene conducta antisocial, tiene una estructura narcisística y tiene un narcisismo maligno. Pero no tiene capacidad de relaciones no explotadoras, no tiene capacidad de identificación con valores morales, no tiene capacidad de compromiso con los otros y no tiene capacidad de sentimientos de culpa.

 

La estructura antisocial, propiamente tal, tiene conductas antisociales, estructura narcisística, no tiene narcisismo maligno, sí tienen incapacidad de relaciones no explotadoras, tiene incapacidad de identificación con valores morales, tiene incapacidad de compromiso con otros, tiene incapacidad de sentimientos de culpa. Y las personas narcisísticas con conducta antisocial, además de una conducta antisocial tienen una estructura narcisística, pero no tiene narcisismo maligno, incapacidad de relaciones no explotadoras, incapacidad de identificación con valores morales, tampoco tienen capacidad de compromiso con los otros, menos, incapacidad de sentimiento de culpa.

Con respecto a esta última personalidad (narcisismo con conducta antisocial), como decíamos que no tenía síndrome de narcisismo maligno y solo tiene la personalidad narcisística con conducta antisocial, son individuos cuya conducta antisocial es de tipo pasivo parasitario.

 

Henderson había clasificado a los psicópatas en agresivos, pasivos y creadores. Kernberg discute esto de creadores, pero dice que en la conducta permanentemente agresiva (ataque armado, robo con asalto, agresión física, hay un síndrome de narscisismo maligno. En cambio, cuando las tendencias antisociales son pasivas, tenemos la mentira crónica, el robo pasivo, la explotación parasitaria en lugar de la agresión directa.

 

La pseudología fantástica corresponde a un síntoma en el que el paciente inventa episodios novelescos y los narra como si realmente le hubiera ocurrido a él. Son conscientes del valor de la realidad que puede ser atribuida a sus fantasías, pero a veces y por períodos de duración variable, pueden creer en ellas y vivir así en un mundo de irrealidad. Esto está tomado del Tratado de Psiquiatría de E. Bleuler.

 

Dice Kernberg que en todo individuo narcisista deben investigarse las tendencias antisociales. Pone por caso a un profesor universitario de estructura narcisista al que le preguntó en medio de la entrevista "¿Ha tenido problemas con la ley o el impulso de estar envuelto en situaciones que puedan crearle problemas con la ley, por ejemplo, deseos de robar?" Y él le contestó "¿y cómo lo sabe usted?" Y resulta que el hombre robaba en librerías de arte, porque su especialidad era el arte y sentía que podía apreciar mucho mejor esos libros que todos los demás y tenía el derecho de robar los libros que no podía pagar.

 

Hablando de casos en que existen estructuras neuróticas de personalidad con tendencias antisociales, no narcisísticas, cuenta el caso de un médico que robaba en la cafetería del hospital y lo agarraron. Lo iban a expulsar del hospital y lo mandaron al departamento de psiquiatría. Dice que Kernberg lo examinó y tenía una estructura de personalidad obsesiva y con tendencia antisocial provocadora, justamente para ser pillado. Había que ser bruto para robar en la cafetería, siendo el médico del hospital. Robar en la cafetería del mismo hospital era una provocación. Luego de unos años de tratamiento, este médico no volvió a tener una conducta antisocial semejante.

 

DSM IV (La siglas DSM significan Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, de la Asociación Americana de Psiquiatría)

Nos falta tratar el tema con respecto al DSM IV. En él funciona un rubro que se llama trastornos de la personalidad.

 

Habíamos definido a la personalidad como una manera de ser. Decimos que el psicópata no es que tiene una psicopatía en el sentido de que se puede tener una tuberculosis, o algo transitorio o mutable, sino que es un psicópata. El psicópata es una manera de ser en el mundo, entonces la pregunta es ¿la personalidad se puede trastornar? Yo creo que no se puede hablar de un trastorno de la personalidad, siguiendo este razonamiento. Yo pienso que el término trastornar o desordenar es inadecuado. Una persona es estable, es una manera de ser, ¿cómo se va a trastornar? ¿Cómo va a desordenarse? Pienso que el término es totalmente inadecuado. Es un intento para no hablar de psicopatías, porque el término psicopatía también está muy vapuleado, llega a ser algo peyorativo. Alguien comete un acto agresivo porque sí, el cuñado de uno, por ejemplo, y pasó a ser un psicópata; Leo Kaner ironizaba: "un psicópata es alguien a quien no se quiere". Pero de ahí a decir que es un trastorno de personalidad hay un trecho. Otro tema es el de las transformaciones de la personalidad, debida a noxa cerebral (traumatismo de la corteza orbitaria anterior, tumores, etcétera). Pero aquí la personalidad era de una manera antes de la noxa y, después, hay un cambio muy notable de la conducta habitual. Por eso se prefiere usar para estos cuadros el nombre de pseudopsicopatías. En la psicopatía hay una continuidad conductual, es así desde siempre. En la pseudopsicopatía se pueden distinguir un antes, la noxa y un después.

(Se le denomina Noxa a todo lo que a partir de ingresar al cuerpo humano genera un perjuicio ya sea biológico, social o psicológico.)

 

DSM IV: Trastornos de la Personalidad

 

El trastorno paranoide de la personalidad es un patrón de desconfianza y suspicacia que hace que se interpreten maliciosamente las intenciones de los demás.

 

El trastorno esquizoide de la personalidad es un patrón de desconexión de las relaciones sociales y de restricción de la expresión emocional.

 

El trastorno esquizotípico de la personalidad es un patrón de malestar intenso en las relaciones personales, distorsiones cognoscitivas o perceptivas y excentricidades del comportamiento.

 

El trastorno antisocial de la personalidad es un patrón de desprecio y violación de los derechos de los demás.

 

El trastorno límite de la personalidad es un patrón de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y los afectos, y de una notable impulsividad.

 

El trastorno histriónico de la personalidad es un patrón de emotividad excesiva y demanda de atención.

 

El trastorno narcisista de la personalidad es un patrón de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía.

 

El trastorno de la personalidad por evitación es un patrón de inhibición social, sentimientos de incompetencia e hipersensibilidad a la evaluación negativa.

El trastorno de la personalidad por dependencia es un patrón de comportamiento sumiso y pegajoso relacionado con una excesiva necesidad de ser cuidadoso.

 

El trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad es un patrón de preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control.

 

Los trastornos de la personalidad están reunidos en tres grupos que se basan en las similitudes de sus características.

El grupo A incluye los trastornos paranoide, esquizoide y esquizotípico de la personalidad. Los sujetos con estos trastornos suelen parecer raros o excéntricos.

El grupo B incluye los trastornos antisocial, límite, histriónico y narcisista de la personalidad. Los sujetos con estos trastornos suelen parecer dramáticos, emotivos o inestables.

El grupo C incluye los trastornos por evitación, por dependencia y obsesivo-compulsivo de la personalidad.

Los sujetos con estos trastornos suelen parecer ansiosos o temerosos. Hay que señalar que este sistema de agrupamiento, si bien es útil a efectos de investigación o docencia, tiene importantes limitaciones y no ha sido validado de forma consistente. Además, es frecuente que los individuos presenten al mismo tiempo varios rasgos de la personalidad pertenecientes a grupos distintos.

 

Características diagnósticas

 

Los rasgos de personalidad son patrones persistentes de formas de percibir, relacionarse y pensar sobre el entorno y sobre uno mismo que se ponen de manifiesto en una amplia gama de contextos sociales y personales.

Los rasgos de personalidad sólo constituyen trastornos de la personalidad cuando son inflexibles y desadaptativos y cuando causan un deterioro funcional significativo o un malestar subjetivo.

La característica principal de un trastorno de la personalidad es un patrón permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto y que se manifiesta en al menos dos de las siguiente áreas: cognoscitiva, afectiva, de la actividad interpersonal o del control de los impulsos (Criterio A).

Este patrón persistente es inflexible y se extiende a una amplia gama de situaciones personales y sociales (Criterio B) y provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo (Criterio C).

El patrón es estable y de larga duración y se puede descubrir que su inicio se remonta al menos a la adolescencia o al principio de la edad adulta (Criterio D). El patrón no es atribuible a una manifestación o una consecuencia de otro trastorno mental (criterio E) y no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (por ejemplo, una droga, una medicación o la exposición a un tóxico) ni a una enfermedad médica (por ejemplo, traumatismo craneal) (Criterio F).

También se proporcionan criterios diagnósticos específicos para cada uno de los trastornos de la personalidad incluidos en esta sección. Los ítems en cada grupo de criterios para cada uno de los trastornos de la personalidad específicos son enumerados en orden de importancia diagnóstica decreciente según los datos relevantes sobre eficiencia diagnóstica (cuando existen).

El diagnóstico de los trastornos de la personalidad requiere una evaluación de los patrones de actividad del sujeto a largo plazo, y las características particulares de la personalidad han de estar presentes desde el principio de la edad adulta.

Los rasgos de personalidad que definen estos trastornos también tienen que diferenciarse de las características que surgen como respuesta a estresantes situacionales específicos o a estados mentales más transitorios (por ejemplo: trastornos del estado de ánimo o de ansiedad, intoxicación por sustancias).

 

El clínico tiene que valorar la estabilidad de los rasgos de personalidad a lo largo del tiempo y en situaciones diferentes. La evaluación también puede verse complicada por el hecho de que las características que definen un trastorno de la personalidad en ocasiones no son consideradas problemáticas por el sujeto (por ejemplo, los rasgos son a menudo considerados egosintónicos).

Para ayudar a salvar esta dificultad, es útil la información aportada por otros observadores.

 

Grupo A: el paranoide

Vamos a hablar del paranoide, para tomar un solo ejemplo, como lo encara el DSM IV, ustedes van a ver que la esencia del paranoide es la desconfianza, la falta de fe. La fe es una creencia ingenua, no analizable, de un precepto, de una doctrina. Cuando uno usa la fe como fundamento, no se cuestiona nada.

En general usamos este patrón de fe para movernos en la vida.

Creemos que las cosas van a salir bien o que las cosas se van a repetir tal cual se repitieron ayer o antes de ayer y van a seguir con una proyección semejante, que vamos a entrar a nuestra casa y no va a haber un extraño robándonos, no vamos a encontrar muertos a nuestros familiares, o que no va a caer una bomba en Buenos Aires, en fin, hay toda una serie de creencias que nos ayudan a vivir tranquilos.

 

En el paranoide se produce una ruptura de esta fe, de esta confianza básica. Dice "esto que se me presenta hay que razonarlo", es decir no se entrega espontáneamente a las circunstancias, sino que utiliza una herramienta, que es el razonamiento.

Esto le produce duda, quiebra la fe, por eso el paranoide es una persona que está alerta, a la expectativa, en lucha ante la posibilidad de que algo sea agresivo para él.

Rápidamente nos damos cuenta de que el paranoide es un hombre temeroso y que en la esencia del paranoide está el miedo.

¿Por qué uno se defiende? Uno se defiende porque tiene miedo. Está temeroso de ser perjudicado, atacado. Es un hombre a la defensiva. Y cuando uno está a la defensiva, no es espontáneo, está tenso. Cuando se está en lucha no se puede disfrutar. Recién cuando uno se relaja puede disfrutar, sino está a la expectativa, hiperalerta, mirando de dónde va a venir el sablazo.

El miedo subyace en todo. Una vez que entendimos esto, rápidamente se entienden las demás cosas, lo de la suspicacia, lo de buscar las claves "este me dijo tal cosa, ¿qué me habrá querido decir?".

En un grupo "aquellos dos están hablando, ¿a ver si están hablando algo en contra mío?".

Ahí viene la autorreferencia, la susceptibilidad, estar pensando de qué manera una leve señal, despierte una reacción grande, esa es la susceptibilidad.

Son hiperrazonante y el tipo de razonamiento que usan es el deductivo, es decir, parten de un concepto general y lo adaptan a los hechos particulares.

 

En otras palabras, son prejuiciosos. O sea, se manejan con un juicio previo y tratan después de corroborarlo con lo que está pasando. Un ejemplo rápido: parten del prejuicio "mi pareja me es infiel" y desde ahí tratan de buscar elementos, hechos particulares que puedan corroborar el pensamiento inicial, el prejuicio de ser engañado por su pareja.

No es un razonamiento de tipo inductivo, que parte de los hechos particulares, y por sumatoria obtiene una conclusión general.

Por ejemplo, la esposa llega tarde, la ropa está toda arrugada, tiene pastitos en el pelo, etcétera. Y concluye inductivamente que tal vez lo engaña. Ese es el pensamiento inductivo.

Este exceso de razonamiento tiene sus pro y sus contras.

Le da al paranoide cierto aire de suficiencia. Suelen ser inteligentes, con un buen capital ideativo. Y creen que siempre tienen razón. Son muy críticos, no están conformes, siempre les falta algo, no están satisfechos nunca. Es el famoso "si, pero yo lo hubiera hecho así". El paranoide es descalificador.

 

La otra característica es el respeto por las jerarquías, es una persona que cuando respeta a su jefe, es un muy buen colaborador y puede llegar a ser sumiso a pesar de que es un hipervalorado. Puede tener acciones de esclavo, cuando su jefe le da órdenes y a su vez ser un tirano con sus subordinados o con su la familia. Tiene un manejo del humor bastante particular, con los amigos puede ser alegre, compañero, y dentro de casa es un amargado, seco.

 

Cuando se leen los criterios que maneja el DSM IV, como en este caso que describimos al paranoide, se llega a la conclusión que uno conoce a muchos paranoides tanto en su trabajo como entre sus familiares o incluso uno mismo. Es decir que son muchos los que pueden ser señalados como paranoides.

Es entonces evidente el choque conceptual con Schneider, para quien los psicópatas son pocos. Creo que el DSM IV es más una tipología, un estudio sobre variedades conductuales, que una conceptualización sobre psicopatías, salvo en el tipificado como trastorno de la personalidad antisocial.

 

Hare

 

Basados en los trabajos de Cleckley, en 1976, Hare, Hart y Harpur, han propuesto diez criterios para el trastorno de la personalidad psicopática (1991) que son los siguientes:

 

1. Locuacidad y encanto superficial;

 

2. Autovaloración exageradamente alta/arrogancia;

 

3. Ausencia total de remordimiento;

 

4. Ausencia de empatía en las relaciones personales;

 

5. Manipulación ajena con recurso frecuente de engaño;

 

6. Problemas de conducta en la infancia;

 

7. Conducta antisocial en la vida adulta;

 

8. Impulsividad;

 

9. Ausencia de autocontrol;

 

10. Irresponsabilidad.

 

Para hacer el diagnóstico de trastorno antisocial de la personalidad, se requiere contar con 18 años como mínimo y presentar alteraciones de conducta antes de los 15 años.

Entre los factores más comunes de los trastornos de conducta antes de los 15 años, se presenta fracaso escolar, ausentismo, falsificación de notas, expulsión de la escuela, fugas de la casa, comportamientos violentos, actos de bandalismo, crueldad con las personas y animales, mentiras y robos reiterados, promiscuidad sexual precoz, contacto temprano con el alcohol o drogas, etcétera. El denominador común de todos estos factores es la transgresión de las normas de conducta en el hogar y frente a la sociedad.

 

El complementario del psicópata

 

Cuando se está intrincado con un psicópata ¿cómo salir y sobrevivir en el intento?

La primera pregunta que hay que hacerse frente al paciente que está en manos de un psicópata es cómo entró y por qué.

 

Yo tenía una paciente que era la ex esposa de un profesional exitoso. Estaban separados, él vivía en Capital y ella en la zona sur. Lo que se repetía en el patrón conductual era, con algunas variaciones, lo siguiente: a las dos de la mañana ella lo llama a él y le dice "me tomé 6 frascos de Lexotanil y no hay nadie en casa, así que te digo adiós".

Entonces él iba raudamente hasta la zona sur, produciéndose una y otra vez los mismos hechos. Este hombre subía al dormitorio (por supuesto que ella había tomado la medicación), la agarraba de la ropa y tomándola del pelo (vivía en un dúplex), la arrastraba por las escaleras. Llegaban al lavadero, le ponía el dedo en la garganta y la hacía vomitar, todo esto a golpes.

Luego la llevaba al hospital de la zona y ahí le hacían el lavaje de estómago. Cuando llegaba a la consulta, venía con anteojos oscuros, apabullada, al preguntarle por lo que había pasado, me decía: "no, nada, tomé unas pastillitas y fulano me hizo vomitar. Lo que pasa es que yo a veces lo provoco".

Pero cuando se mencionaba el hecho de violencia para ver si la paciente tenía alguna idea de hacer una denuncia, ella lo minimizaba. Y lejos de mostrarse llorosa o angustiada por lo que había pasado, estaba tranquila.

 

Cuando hablaba con este hombre, él me decía "y ¿qué quiere que haga, que la deje morir?, tengo que hacerla vomitar y ella no quiere vomitar". Yo la vi durante 6-7 meses. En 5 o 6 oportunidades repitió lo mismo. A veces no iban al hospital, directamente lo solucionaba él. ¿Es esta una relación normal? Ni ella ni él podían desprenderse de éste círculo. Estaban enganchados en este juego peligrosísimo. Y se repetía una y otra vez.

Una foto, como dice Bumke. Y después está la regla de oro del círculo psicopática, cuando se le dice por qué no corta esto, entonces responden "yo, doctor, con él estoy mal, pero sin él estoy peor", eso hace que esto se perpetúe. "Si no está él me angustio y quiero que venga a cualquier precio". Este sería un caso de psicopatías complementarias. Hay casos en que la persona realiza una actitud complementaria con el psicópata y después ese vínculo se deteriora y quiere zafar del psicópata.

Todo sistema se mantiene si hay un acuerdo tácito entre los miembros de ese sistema. Psychopathy checklist reviset (PCL-R) Hare 1991 (para información de cómo usar esta escala y conseguir los materiales necesarios, consultar en internet: www.hare.org)

 

O sea que cuando ustedes vean una mujer golpeada y le pregunten cuánto hace que la golpea y diga hace 5 años, es que hay un acuerdo tácito de violencia. Porque una persona la puede golpear una vez a su pareja, pero no un año seguido...

 

Cuando el complementario tiene un enganche del 100% con el psicópata, es muy poco lo que se puede hacer.

Se puede actuar cuando hay pocos anclajes. Es ahí cuando la persona que está con un psicópata consulta, si no, no consulta. O bien lo hace por otras patologías.

En los ajustes 100%, como se da en algunas parafilias, nadie consulta. Se consulta cuando hay pocos anclajes y el sufrimiento es bastante duro de soportar (el psicópata hace sufrir). Si una persona tiene dos anclajes (por ejemplo sexual, que es uno de los más firmes) consulta, ¿qué le dirían ustedes?, ¿cómo zafar de un psicópata?

 

Para un psicópata ¿qué son los complementarios? Son objetos que le pertenecen por fuera de cualquier otra normativa legal, social, o la que les parezca. Todo esto de acuerdo a sus códigos psicopáticos, no hacia las leyes. No crean que se van a salvar porque van a un abogado, porque eso no le importa al psicópata. Esa persona le pertenece y se acabó. Porque él así lo considera.

Entonces el problema de separar al psicópata del complementario es muy complejo. ¿Cómo convencer al paciente de que ponga distancia y que no diga que primero quiere hablar con él? En primer lugar tenemos que aumentar el alicaído Yo de esta persona.

Porque el psicópata socava la autoestima del otro, y al final el otro cree que gracias al psicópata es alguien, porque si no ella es lo que es, una basura. Lo primero que hay que hacer es elevarle la autoestima, fortalecer a la persona complementaria y en segundo lugar hacer pedagogía, explicarle en qué consiste la personalidad de su pareja.

Tienen que ser creativos, fortalecerles la autoestima como puedan. Tienen un caso muy particular y muy especial, y tal vez las normativas estándar de cómo implementar técnicas psiquiátricas no sirven para nada o sirvan poco. Como integrante del problema hay una persona con códigos propios, no pueden implementar ustedes técnicas que den resultados para el común y menos aferrarse rígidamente al libro de siempre. Fortalecerle el yo, fortalecerla, elevarle la autoestima. Y luego sí, una vez que está logrado este objetivo, que tenemos la docencia hecha, nos fijamos si alguna persona del entorno familiar del complementario nos puede ayudar, alguien que sea una persona significativa desde siempre.

Ya se van a dar cuenta, cuando estén tratando esto, que vamos a necesitar a un tercero que sirva de apoyo. Luego hay que revisar la logística. La logística consiste en saber cuáles son las factibilidades, con qué se cuenta para que esta mujer lleve adelante las indicaciones que se le dan. De lo contrario se está fantaseando y generando utopías.

El psiquiatra, dice Henry Ey, es un embajador de la realidad. Se debe pensar de qué medios económicos se va a valer la mujer, si ha vivido dependiendo del dinero del psicópata. A qué lugar va a ir, con quién va a estar, quién va a cuidar a los hijos y todas esas cosas que desde el punto de vista clásico, uno tendría que desentenderse como psiquiatra y sin embargo, aquí son importantes, porque de eso dependerá el éxito de esta empresa.

 

 

Escala de Psicopatía de Hare (PCL) (Adaptación)

 

F

 

2

1

0

1

Locuacidad

 

 

 

1

Encanto superficial

 

 

 

1

Sensación grandiosa de autovalía

 

 

 

1

Mentiras patológicas

 

 

 

1

Dirección

 

 

 

1

Manipulación

 

 

 

1

Falta de remordimiento y culpabilidad

 

 

 

1

Escasa profundidad en los afectos

 

 

 

1

Inestabilidad

 

 

 

1

Falta de empatía

 

 

 

1

Fracaso de aceptar responsabilidad de las propias acciones

 

 

 

2

Necesidad de estimulación

 

 

 

2

Tendencia al aburrimiento

 

 

 

2

Estilo de vida parásito

 

 

 

2

Escaso control conductual

 

 

 

2

Problemas de conducta tempranos

 

 

 

2

Falta de metas realistas a largo plazo

 

 

 

2

Impulsividad

 

 

 

2

Irresponsabilidad

 

 

 

2

Delincuencia juvenil y revocación de la libertad condicional

 

 

 

 

Totales

 

 

 

 

Puntuación:

F1= Rasgos centrales de la psicopatía.

F2= Rasgos de inestabilidad.

Total:

Valoración:

- 2 Puntos: cuando la conducta del sujeto es consistente y se ajusta a la cualidad o intención del ítem.

- 1 Punto: el ítem se ajusta en cierta medida pero no en el grado requerido para puntuar dos. Existen dudas, conflictos en la información que no pueden resolverse en favor de una puntuación 2, ni tampoco en 0.

- 0 Puntos: el ítem no se adecua. El sujeto no muestra el rasgo o la conducta en cuestión que propone el ítem.

Conclusión:

0-20: normales.

21-30: grupo medio.

31 o más: psicópata.

 

Una vez que tenemos aumentada la autoestima, hecha la pedagogía, la logística del entorno, recién ahí podemos instrumentar el salto. O sea, imponer distancia con el psicópata. Esto debe ser hecho, de acuerdo a mi experiencia, con total y absoluta dureza. Ustedes deben instruir a la paciente que sea extremadamente dura y sin concepciones, sin ninguna concepción de ningún tipo, porque él no la va a tener con ella. El tipo de contacto que tiene que tener con el psicópata desde ese momento en adelante, es cero. No debe, ni directa o indirectamente, relacionarse con el psicópata. Miren de la dureza y de la postura extrema que la que estoy hablando. ¿Por qué? Porque apenas "B" aviste a "C", se reinicia el circuito y ahí, todo vuelve atrás.

 

Esto, a veces, no se puede instrumentar la primera vez porque la mujer quiere hablar, quiere explicarle, pero apenas el psicópata la ve, tiene la posibilidad de hablar tres o cuatro palabras con la persona y es suficiente, esto es una cosa de sugestión animal, la lógica queda muy atrás.

 

A: frente a los hijos ¿qué se hace?

M: Algunos psicópatas le tienen miedo a la policía. Entonces lo primero que se le indica a la persona es que ante cualquier acto agresivo haga la exposición a la policía y se lo haga saber al psicópata. Esto puede volverlo agresivo, pero va a establecer cierto cuidado. Es ahí donde va a funcionar el tema de los hijos. Los hijos generalmente se dejan en la casa de la madre, el tipo los pasa a buscar, los retira y luego los deja en la casa de la madre, manteniendo contacto cero con el paciente.

Siempre con la amenaza de que cualquier cosa que pase, se vuelve a hacer la denuncia. A veces hay que hacer dos o tres veces la denuncia, y a veces la policía llama al psicópata, por algún extraño motivo conversan con él y lo persuaden. He tratado casos en que venía la paciente llorando y me decía que ella hizo la denuncia y él fue, y a los 15 minutos estaban todos riéndose con él y lo soltaron. Y ella quedó como una idiota. A veces el encanto es fuerte.

Esto no da siempre buen resultado, pero se puede intentar cuando el enganche no es muy fuerte. Hay que utilizar antidepresivos y ansiolíticos porque la angustia en el complementario, cuando está en este periodo, es fuerte dado que la atracción es muy intensa, casi animal. Sufre cuando está y se angustia cuando no está. Uno tiene que trabajar mucho y hacer pedagogía. El acoso del psicópata es de mucha presión. Entonces tenemos que tener un tercero que proteja a esta persona, que le sirva de escudo, porque sola no puede soportar el acoso por teléfono, personal, a cualquier hora; sale del trabajo y está el psicópata ahí; quiere que el objeto vuelva a su pertenencia.

Continua 3ª parte

 

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