Cuatro poemas y una semblanza de María José Gil

María José

y la semilla de lo bello

Son varios ya los años que tuve la fortuna de guiar el taller de poesía en la ciudad de Medellín, Colombia, a muchos jóvenes que encontraron en la poesía una plataforma de vida, de comprender que el discurso de la belleza está por encima de los paradigmas que una ciudad aquejada de infortunios -y de inigualables encantos- deja. Tuve la fortuna de conocer a María José, en el candor revelador de un aula, de una biblioteca, y siempre sus versos relucieron en una indescriptible armonía con la cadencia de su voz.

Son varios los años en que ella no ha dejado de escribir y mostrarle al mundo la magia de lo simple, la efervescencia de la palabra en el instante preciso de leer la ciudad, la de la Eterna Primavera, como se le conoce a Medellín y que titula el primer poema de la muestra que transmito a continuación, y que se encadena con otros tres poemas que dejan, con un lenguaje fresco, un voceo y un tuteo encantadores, la elocuencia enmarañada del amor: una de las formas indisolubles de abordar la belleza.

Sus fotos, habitualmente sonriente, son la demostración de lo que es su obra: una mirada siempre despierta, colorida y expectante a las sorpresas de la vida, como es ella misma para mí, una semilla de afecto que me asume firme a seguir amando el oficio de ser maestro, la revelación de bendecir la palabra y darle mi abrazo a ella en la distancia, como agradecimiento por dejarme abordar lo más sublime que espero conserve siempre: su poesía; permitirme recordar aquellos versos que, como una rayuela, tejió en nuestro taller de literatura, esta que siempre unirá a quienes amamos lo bello. Gracias, María José, por dejarle al mundo contemplar tu talento.

 

Manuel Felipe Álvarez-Galeano

Eterna primavera

Tus flores no conocen los otoños

Ni tus calles conocerán mi olvido

Me arrullas el alma y vibras, sin parar, mi corazón

Entre tantas almas te acoplaste a la mía

Yaces viva en todo lo que soy

Con la intención de recitarte hasta los jardines

Me peinas con tu calor entre tanto tráfico

No puedo evitarte

Porque el viento, aun me susurra tu arte.

Sin titulo

Dejame salir invicta 

Para abrazarte las pesadillas

Para salvarte de todo menos de mí

Que no se te ocurra bajar la voz

La prefiero ruidosa

Amo la libertad con la que me limitas los pasos

Aun sabiendo que voy uno delante de ti

Pero así sos

Imprudente con todo lo que te ofrezco

Escandaloso

A la hora de querer hacer el amor aunque ya este hecho.

Amor amar sin ti

Te he guardado en mi última esperanza

En mi último suspiro y en mi última voluntad

Te he calcado las ideas y gustos

Te he calcado por bondad el corazón

Tómame como tu último requisito para amar aunque ames después de mi

Tómame para ser un poquito más que te presente

Para que seas mucho más que mi último poema.

No te me vas a negar

Te vas y yo que te siento apenas llegando

Pero vos con tu desdén amorío apuestas todo solo por jugar

Que harás con mis ojos color luna

Y yo, caprichosa de anhelarte

Y tus huellas, caprichosas perforándome el corazón

Niégate al derecho de vivir sin mí

Que yo me niego al derecho de morir por ti.

Sin antes tatuarte la piel a besos.

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Comentário de MARGARIDA MARIA MADRUGA em 16 abril 2018 às 15:19

Bonito trabalho da Poetisa María José e encantadora atitude do Maestro Manuel. Parabéns aos profissionais.

Comentário de Elías Antonio Almada em 15 abril 2018 às 22:16

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